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sábado, 23 de mayo de 2009

Chango ve...chango hace

Nos "asustamos" cuando se tocan ciertos temas, mas la realidad es que predicamos con el ejemplo, palabras van y vienen y se las lleva el viento. La cuestión es como y cuando hablar con los niños sobre el sexo, aunque a juzgar por estas fotos, ya están sobre la práctica sin conocer las teorías.

"La práctica hace al maestro"

Ah no, nada de darse de golpes contra la pared, esto es lo que tenemos hoy en día.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La frase del día

La frase en sí no tendría sentido si no fuera porque la dijo la madre a su hija cuando le llamaba la atención y la hija le contestaba:

....cállate que estás en el cyber, no en la casa!!!

viernes, 30 de mayo de 2008

Muchas veces mientras navegamos en la red nos encontramos con paginas religiosas (pocas veces) y de una que encontré relato que les comparto:

Había una vez un asceta que se ganaba la vida como leñador. No lejos de la aldea vivía una tribu idólatra. Esa gente solía adorar a un árbol de caucho. Consideraban a este árbol de caucho como un socio de Allah. El devoto tomó la decisión de cortar ese árbol y venderlo en el mercado. “Ya les voy a enseñar”, dijo, mientras partía hacia esa aldea. “Que pueda complacer a Allah derribando el árbol que ellos adoran como si fuera Él”. En el camino se encontró con un forastero, que le preguntó a dónde iba. “Esos tipos estúpidos adoran a un árbol”, explicó, “y voy a derribarlo y venderlo en el mercado”.

Entonces el forastero reveló su identidad: “Yo soy Satán”, dijo, “no permitiré que lleves a cabo esa acción”. Oyendo al hombre hablar así, el devoto se arrojó sobre el demonio y lo derribó como si hubiera estado hecho de paja, gritando: “¿De modo que tú eres Satán, eh? ¡Cuántos problemas nos has causado!” Saltó sobre él y lo pisoteó. “Ahora te mataré y salvaré a la gente de toda tu maldad”, dijo. Pero Satán replicó: “No me puedes matar porque se me ha concedido un respiro hasta el Día de la Resurrección. Te resultará imposible, de modo que no te tomes la molestia de intentarlo. Deja el árbol en paz. En lugar de los pocos centavos que a duras penas conseguirías, yo te daré una moneda de oro cada día. ¿De todos modos que diferencia representa para ti? ¿Por qué involucrarte? ¿Acaso te corresponde a ti arreglar el mundo?” El devoto lo acusó de mentir, pero el demonio prometió bajo juramento que dejaría una moneda de oro debajo de la almohada del devoto todos los días. Cuando el devoto le dijo que si no producía el dinero iba a tener noticias suyas, el demonio dijo: “”¡No hay ningún problema! ¡Si yo no entrego el dinero, ve y corta el árbol!” Habiéndose puesto así de acuerdo, se separaron.

El devoto se fue a su casa satisfecho con la vida. Por la mañana se levantó para encontrar una moneda de oro debajo de su almohada. Ya no necesitaba trabajar. Pensó que todos los días llegaría una moneda de oro. A la mañana siguiente se levantó y miró debajo de la almohada, pero esta vez no había ningún dinero. Levantó las esteras y arrancó el piso. Ningún dinero. Se alteró terriblemente. “¡Ya te voy a enseñar!” gritó mientras salía al camino.

Se encontró con el demonio en el mismo lugar que antes. “Satán mentiroso; incrédulo tramposo”, aulló, arrojándose sobre el demonio sin darle tiempo a decir una palabra. Pero fue como si hubiera golpeado una roca. Esta vez fue Satán el que derribó al devoto al suelo como si hubiera sido un fardo de paja, luego se sentó encima de él. ¿Cómo fue que se dieron vuelta las cosas? El devoto estaba confundido y enojado ante este giro de los hechos. El demonio dijo, mientras se reía: “¿No puedes entender lo que paso, no es así? Déjame explicarlo. Ayer habías salido para complacer a Allah. No me hubieras derribado sólo a mí, sino a todos los demonios del mundo. Aquél que pelea en bien de Allah ciertamente vencerá. Pero hoy saliste por dinero, no por Allah. Es por eso que fuiste vencido”.

Bien se dice que el dinero puede cambiar por completo a las personas, dejando de lado sus principios, mientras mas se tiene mas se quiere, es un círculo vicioso, solo pensando en Dios es como se puede triunfar frente a las tentaciones cotidianas.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Hay que pensar

Un día, un hombre fue a visitar una iglesia, como era temprano encontró mucho campo en el estacionamiento y al bajarse del carro se le acercó otro coche y su conductor le dijo: "Yo siempre me estaciono ahí usted tomó mi lugar".......
Después entró en la escuela dominical y encontró un asiento libre y se sentó, mas apenas lo había hecho cuando se le acercó una joven señora y le dijo: "Ese es mi asiento!, usted tomó mi lugar!". El visitante afligido se levantó entrando dentro del santuario y tomó asiento, pero... otro miembro de la congregación se le acercó y en tono grosero le dijo "es ahí donde siempre me sentaré, ha tomado mi sitio".
El visitante preocupado por el tratamiento por ese tratamiento recibido, permaneció en silencio.
Mas tarde, como la congregación estaba orando por Cristo, a que viviera en ellos, el visitante se puso de pie y su apariencia empezó a cambiar. Horribles se veían sus cicatrices en las manos y sus pies, alguien de la congregación lo notó y llamándolo le dice: ¿Que pasó con usted?. El visitante respondió, mientras su sombrero se convertía en corona de espinas y una lágrima le escurría de sus ojos: "Tomo mi lugar".


Me llegó por correo, solo lo mal traduzco.